LA GENTE DEL LIBRO
LOS SEGUIDORES DE 'ISA AL-MASIH - Somos la gente de Las Escrituras.
EL CATECISMO Y LA IDOLATRIA
III.- "NO HABRA PARA TI OTROS DIOSES DELANTE DE MI"
2110 El primer mandamiento prohíbe honrar a dioses distintos del Unico Señor que se ha revelado a su pueblo. Proscribe la superstición y la irreligión. La superstición representa en cierta manera una perversión, por exceso, de la religión. La irreligión es un vicio opuesto por defecto a la virtud de la religión.
La superstición
2111 La superstición es la desviación del sentimiento religioso
y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto
que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia,
de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra
parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad
de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones
interiores que exigen, es caer en la superstición.
La idolatría
2112 El primer mandamiento condena el politeísmo. Exige al hombre
no creer en otros dioses que el Dios verdadero. Y no venerar otras divinidades
que al único Dios. La Escritura recuerda constantemente este rechazo
de los "ídolos, oro y plata, obra de las manos de los hombres",
que "tienen boca y no hablan, ojos y no ven..." Estos ídolos
vanos hacen vano al que les da culto: "Como ellos serán los que
los hacen, cuantos en ellos ponen su confianza" (Sal 115,4-5.8). Dios,
por el contrario, es el "Dios vivo" (Jos 3,10; Sal 42,3, etc.),
que da vida e interviene en la historia.
2113 La idolatría no se refiere sólo a los cultos falsos del paganismo. Es una tentación constante de la fe. Consiste en divinizar lo que no es Dios. Hay idolatría desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios. Trátese de dioses o de demonios (por ejemplo, el satanismo), de poder, de placer, de la raza, de los antepasados, del Estado, del dinero, etc. "No podéis servir a Dios y al dinero", dice Jesús (Mt 6,24). Numerosos mártires han muerto por no adorar a "la Bestia", negándose incluso a simular su culto. La idolatría rechaza el único Señorío de Dios; es, por tanto, incompatible con la comunión divina.
2114 La vida humana se unifica en la adoración del Dios Unico. El mandamiento de adorar al ú nico Señor da unidad al hombre y lo salva de una dispersión infinita. La idolatría es una perversión del sentido religioso innato en el hombre. El idólatra es el que "aplica a cualquier cosa, en lugar de a Dios, la indestructible noción de Dios ".