PREGUNTAS 1 - INICIO

1. SANTA TRINIDAD

Trinidad 2

Trinidad 3

Trinidad 4

Trinidad 5

2. Yahvé/Jehová

3. pecado original

4. hijo unigénito

5. 2 Sam 24/1 Cron 21

6. Marcos 13:32

7. engendrado

8. muerte de Cristo

9. la poligamia

10. la circuncisión

LA GENTE DEL LIBRO

LOS SEGUIDORES DE 'ISA AL-MASIH - Somos la gente de Las Escrituras.


LA TRIUNIDAD DE ALÁ (segunda parte)

 

Hay varios pasajes que dan a entender que de alguna manera 'Isa Al-Mesih es Alá:

Filipenses 2:5-11 5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en el Cristo Jesús; 6 que siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual a Dios; 7 sin embargo, se anonadó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y hallado en la condición como hombre, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9 Por lo cual Dios también le ensalzó a lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre; 10 que al Nombre de Jesús toda rodilla de lo celestial, de lo terrenal, y de lo infernal se doble. 11 Y todo lenguaje confiese que el Señor Jesús el Cristo está en la gloria de Dios, el Padre.

Juan 10:22-39 22 Y se hacían las Encenias (dedicación) en Jerusalén; y era invierno; 23 Y Jesús andaba en el templo por el portal de Salomón. 24 Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo quitas nuestra alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. 25 Les respondió Jesús: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, éstas dan testimonio de mí; 26 mas vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. 27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; 28 y yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. 29 Mi Padre que me las dio, mayor que todos es y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. 30 Yo y el Padre una cosa somos. 31 Entonces volvieron a tomar piedras los judíos para apedrearle. 32 Les respondió Jesús: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre, ¿por cuál obra de esas me apedreáis? 33 Le respondieron los judíos, diciendo: Por la buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios. 34 Les respondió Jesús: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois? 35 Si dijo, dioses, a aquellos a los cuales fue hecha palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada), 36 ¿a quien el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy? 37 Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. 38 Mas si las hago, y aunque a mí no me creáis, creed a las obras; para que conozcáis y creáis que el Padre es en mí, y yo en el Padre. 39 Y procuraban otra vez prenderle; mas él se salió de sus manos;

Juan 8:48-59 48 Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y tienes demonio? 49 Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me habéis deshonrado. 50 Y no busco mi gloria; hay quien la busca, y juzga. 51 De cierto, de cierto os digo, que el que guardare mi palabra, no verá muerte para siempre. 52 Entonces los judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas, ¿y tú dices: El que guardare mi palabra, no gustará muerte para siempre? 53 ¿Eres tú mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? Y los profetas murieron; ¿quién te haces? 54 Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria es nada; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios; 55 y no le conocéis: mas yo le conozco; y si dijere que no le conozco, seré como vosotros mentiroso, mas le conozco, y guardo su palabra. 56 Abraham vuestro padre se gozó por ver mi día; y lo vio, y se gozó. 57 Le dijeron entonces los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? 58 Les dijo Jesús: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, YO SOY. 59 Tomaron entonces piedras para tirarle; mas Jesús se encubrió, y salió del Templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue.

Juan 20:24-31 24 Pero Tomás, uno de los doce, que se dice el Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesus vino. 25 Le dijeron pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. 26 Y ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Vino Jesus, las puertas cerradas, y se puso en medio, y dijo: Paz tengáis. 27 Luego dice a Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos; y alarga acá tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino fiel. 28 Entonces Tomás respondió, y le dijo: -Señor mío, y Dios mío! 29 Le dice Jesus: Porque me has visto, oh Tomás, creíste: bienaventurados los que no vieron y creyeron. 30 También muchas otras señales, a la verdad, hizo Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro. 31 Estas empero son escritas, para que creáis que Jesus es el Cristo, Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

Juan 5:1-18 - 1 Después de estas cosas, había un día de fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. 2 Y hay en Jerusalén a la puerta de las ovejas un estanque, que en hebreo es llamado Betesda, el cual tiene cinco portales. 3 En éstos yacía multitud de enfermos, ciegos, cojos, secos, que estaban esperando el movimiento del agua. 4 Porque el ángel (del Señor) descendía a cierto tiempo al estanque, y revolvía el agua; y el que primero descendía en el estanque después del movimiento del agua, era sano de cualquier enfermedad que tuviese. 5 Y estaba allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. 6 Cuando Jesús vio a éste echado, y entendió que ya llevaba mucho tiempo, le dice: ¿Quieres ser sano? 7 Y el enfermo le respondió: Señor, no tengo hombre que cuando el agua fuere revuelta, me meta en el estanque; porque entre tanto que yo vengo, otro antes de mí ha descendido. 8 Le dice Jesús: Levántate, toma tu lecho, y anda. 9 Y luego aquel hombre fue sano, y tomó su lecho, y anduvo. Y era sábado aquel día. 10 Entonces los judíos decían a aquel que había sido sanado: Sábado es; no te es lícito llevar tu lecho. 11 Les respondió: El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda. 12 Y le preguntaron entonces: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda? 13 Y el que había sido sanado, no sabía quién fuese; porque Jesús se había apartado de la multitud que estaba en aquel lugar. 14 Después le halló Jesús en el Templo, y le dijo: He aquí, eres ya sano; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor. 15 El se fue, y dio aviso a los judíos, que Jesús era el que le había sanado. 16 Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en sábado. 17 Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro. 18 Entonces, por tanto, más procuraban los judíos matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que también a su Padre llamaba Dios, haciéndose igual a Dios.

sigue con la tercera parte